Durante el invierno salí poco de casa, solo a la panadería o a comprar el periódico porque el frío me hacía temblar sobre todo en las noches... al verme así tan friolenta mi abuelita me compró un polar casi del color de mi piel sin decirle a mi papi tan tacaño hasta que con el pasar de las semanas se me fue ensuciando y a mi papi no le quedó otra que comprarme otro polarcito, de color rojo a cuadritos. Ahora ya salgo más seguido y espero me regalen muchos juguetitos por navidad.
Durmiendo bien abrigadita con mi polar.



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